3.2.09





Buenos días, buenas tardes, buenas noches. queremos hablaros de la locura. Queremos hablaros de la enfermedad mental. Os vamos a escribir desde ella, y sabemos que posiblemente nadie lo haya intentado con vosotros hasta ahora. O quizás sí, y lo más probable es que no os hayáis dado ni cuenta. ahora no teneís escapatoria, habeís empezado a leer este texto y aunque sólo sea por curiosidad no vais a dar marcha atrás.




La enfermedad mental está entre nosotros, es fácil darse de bruces con ella en nuestro día a día: en el trabajo, en la familia, en la calle, en casi cualquier lugar donde pueda detenerse nuestra mirada. El campo de visión está salpicado por la locura. bajo diferentes formas y grados, a veces de manera más rotunda y a vaces más sutil. sin embargo, nadie quiere hablar de ella. Es uno de los mayores tabúes de las sociedades industrializadas occidentales (en las que vivimos, de las que podemos hablar). Está ahí, bajo el dolor de millones de personas, detrás del motor económico que es la industria farmacéutica, en cada individuo encerrado en una institución sanitaria. Está tambien en las relaciones interpersonales o en la ausencia de ellas, en el consumo de drogas y en los efectos de dicho consumo, en la tristeza, en la pena, en el gris que domina y se engulle la ciudad. Ciudad que se va convirtiendo poco a poco en un psiquiátrico sin fin, donde damos vueltas, currando y consumiendo, y donde es normal que algunos acaben por caer al suelo. Caer significa la mayor de las veces volverse invisible, dejar de existir en la misma realidad que los demás. Pueden pasar a tu lado sin verte, y también pueden pasar por encima de ti sin que nadie se percate del crujir de los huesos. Pero que no te vean no quiere decir que no existas. Las decenas de miles de personas que están en tratamiento psiquiátrico, las que están encerradas o las que se suicidan todos los días dentro del territorio que habitamos, existen. Y tenemos la clara intención de que cada dios sea consciente de su realidad. Aunque duela, aunque perturbe el aséptico paisaje donde transcurren las jornadas que no saben a nada. Bajo las inmaculadas cristaleras del centro comercial siempre hay alguien hablando solo, rascándose la cabeza frenéticamente, llorando una sola lágrima donde se concentra toda la verdad del mundo. Vamos a hacer que lo veáis, aunque os jodamos el paseo del fin de semana. Crack. Vuestra vida va a hacer crack. Y nosotros somos los que golpeamos. Estareís pensando que menudos hijos de puta estamos hechos, que nos creemos con la autoridad de intervenir en la vida de los demás y atacar sus decorados. Podeís llamarlo violencia, podeís llamarlo terror. Nosotros preferimos hablar en términos de poesía: somos poetas que hacen que vuestros ojos apunten al lugar preciso al que nunca quisieron a puntar. Nuestra legitimación? Es ética, y se remite al dolor que la sociedad nos ha causado y nos causa. Hacemos visible el dolor por dos razones: primero por que es nuestro, es el único legado que este mundo de mierda nos deja, y segundo, por que anhelamos una sociedad en la que sea posible vivir sin él, por que queremos erradicarlo.




La enfermedad mental es un problema de masas, afecta a amplias secciones de la sociedad, desde el yonki de barrio marginal hasta el ama de casa de chalet adosado. La enfermedad mental es el dano colateral de una sociedad disenada para el desencanto, erigida sobre la plusvalía. Buscamos enemigos, los encontramos y los atacamos. Es tan simple que posiblemente no lo entendaís. No vemos diferencias entre el camello que vende polvos y cristales que desatan sonrisas, y el psiquiatra que administra medicación masiva a sus pacientes. El dolor está tan deslocalizado como los capitales internacionales, el dolor está en todas partes. El dolor es la gasolina que mueve al mundo. No te duele el mundo? no juegan pequenos dioses con tu sufrimiento? Eres un privilegiado, pero no te quejes cuadno te ensenamos lo sucio que está ese mundo y las arcadas suban por tu garganta. Tu mundo me duele, golpeo tu mundo. Puedes llamar a la policía para que nos aparten de ti, pero nuestro trabajo ya estará hecho, habrás visto, y el que ve el asco que funda la vida bajo la dominación capitalista no puede volver a ser el mismo. Vamos a atacar la raíz que funda la realidad, nuestras palabras y nuestros incendios se dirigen a la sombra que hay detrás de las cosas, lo que las hace ser. Empecemos...




Sabes por qué no quieres saber nada de la locura? La respuesta es tan simple que nos costó dar con ella. Pensamos en un repudio estético, también en un problema de lenguaje, pero es más sencillo. Huyes de la locura por que la ves demasiado cerca. Porque forma parte de los futuros posibles de tu vida. Por que es una potencia viva que late con fuerza en la oscuridad de tu jodida habitación. La has sentido, no se lo has dicho a nadie pero la has sentido. alguna vez, en algún momento. sabes que te puede tocar, aunque te enganes a ti mismo y le sonrias a la vida. Sabes que puedes caer. demasiadas veces te has sentido cansado, demasiadas veces. No podías más. También pensaste en quitarte de en medio, en acabar con tu vida. Recuerdas? En aquella comida familiar, en ese día de compras, tras aquel polvo en el que estabas todo colocado...ese olor a mierda que llenó tus pulmones, apareciendo de la nada, mareándote, haciendo que lloraras por dentro sin saber por qué. Has intuido lo que otros viven día a día. Pero eres tan cobarde o tan necio que no te has parado a pensar en ellos, ya no hablamos siquiera de echar un cable, has renunciado a la conciencia y despachado el asunto en un tí-tá. Y renunciar a la conciencia es algo grave. Es mutilarse, aceptar el chantaje social y ceder parte de tu propia persona. No estás loco pero tienes mucho de zombi. Párate a pensarlo Quieres hablar? Nosotros te escuchamos. Somos de los pocos que lo hacemos en la ciudad, y casi los únicos que lo hacemos sin cobrar ni esperar nada a cambio. Somos así de bonitos. Es más, si caes puedes venir a nuestro encuentro. No te juzgaremos ni miraremos hacia tu pasado. Nos ayudamos, así sobrevivimos. Es simple. Estamos locos pero intentamos vivir la vida. Exprimirla, ser los protagonistas de nuestros días. Preferimos eso a asumir la condición de espectadores pasivos que asisten sentados al tránsito incesante de imágenes a toda velocidad que llaman vida. Dos conceptos de vida, dos mundos. El nuestro te abre heridas, pero sabe a algo. Te sabe a algo la vida? El sufrimiento que acarrea nuestra enfermedad es nuestra condición de verdad, es la razón con la que asaltamos la realidad. Queremos dejar de estar enfermos a la vez que nos enorgullecemos de nuestra diferencia. Dulce contradicción. No queremos adaptarnos ni normalizarnos. La norma nos apesta. Noq ueremos ser como los demás ni que los demás sean como nosotros. Somos Únicos. Y queremos una existencia donde desarrollar la totalidad de nuestras potencias y nuestra unicidad. Por eso nos declaramos anticapitalistas. Por eso os avisamos de la que puede caer.

(Extraido de una publicación intermitente de pensamiento refractario que llegó hasta nosotros de mano en mano)



Extraìdo de radioperdida



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2 comentarios:

Álvaro dijo...

Maravillosas las ilustraciones...

cris.ull@gmail.com dijo...

Gracias Álvaro!